Lucia di Lammermoor, la joya de Donizetti

17 11 2007

Lucia di Lammermoor fue una obra denostada durante muchísimo tiempo, por tener la fama de ser un vehiculo de lucimiento para la soprano, sin ninguna historia de fondo, y con unas situaciones creadas, para los oportunos gorgoritos. Afortunadamente el tiempo quitó la razón a los que así pensaba, y de esta manera, Lucia di Lammermoor, se ha convertido en una de las operas más representadas, en parte, gracias al renacimiento del belcanto, inciado en los 50 por cantantes como Maria Callas, y seguido más tarde por sopranos como Joan Sutherland o Renata Scotto.

Lucia di Lammermoor, es una opera de Gaetano Donizetti con libreto de Salvatore Cammarano, basado en la obra de Sir Walter Scott “The bride of Lammermoor”.  Cuenta la historia de una decadente familia protestante, los Ashton, la cual tiene serios peligros en la Escocia, dominada por Maria I, “Bloddy Mary”. Para solucionarlos, el cabeza de familia, Enrico Ashton, quiere casar a su hermana Lucia con Arturo, perteneciente a una poderosa familia, para acabar con sus problemas. Lucia esta enamorada en secreto de Edgardo de Rawenswood, jefe de la familia de mayor animadversión con los Ashton, que quiere firmar la paz, pero es llamado a Francia y le jura amor eterno. Enrico falsifica una carta de Edgardo, en la que dice que esta enamorado de otra mujer, lo cual lleva a Lucia a la boda predispuesta con Arturo. Tras la firma del contrato matrimonial, Edgardo aparece en la fiesta, y viendo la situación, se marcha a sus dominios, maldiciendo a Lucia.

Raimondo, tutor de Lucia, interrumpe la boda,  Lucia ha matado en un ataque de locura a Arturo, y tras salir a escena, cuenta entre delirios su boda con Edgardo, tras la cual, se desmaya y muere. Cuando Edgardo se entera de la muerte de su amada, se suicida clavandose un puñal.

Esta terrible historia de amor y muerte, esta contada musicalmente de forma exquisita. Veamos: la opera se inicia con el aria y la cabaletta de Edgardo “Cruda, funesta, smania…” verdadera piedra de toque para baritono, y tras la cual ya sabremos mas o menos como cojeará. Le sigue el aria y cabaletta de Lucia “Regnava nel silenzio… Quando rapito in stasi” en la que ya vemos el caracter vocal de Lucia, coloratura, tras coloratura. Llega Edgardo y juntos cantan el delicioso duo “Verrano a te”, primero él, luego ella y acabamos el duo y el I Acto en sobreagudo.

Durante el II acto se da el maravilloso duo de Enrico y Lucia, que acaba con la cabaletta “Se tradirmi tu potrai”, que la soprano acaba en un sobreagudo, las que pueden claro… (Sutherland en su segunda grabación mete un Mi5 con dos cojones) . Para pasar a uno de los momentos más bonitos de la historia de la opera, el sexteto “Chi mi frena” que seguirá el vertiginoso “T’allontana sciagurato”.

Más tarde llega el momento climax de la opera, la famosa escena de la locura, 16 minutos de casi monologo, en los que la soprano coloraturea y coloraturea hasta cansarse, llegando a dar dos Mi5, naturales, aunque la partitura esté un tono por encima. Esta parte es definitivamente una de las más dificiles escritas para soprano, porque aparte de llegar a la notación, la soprano debe de tener unas dotes dramáticas adecuadas, para hacer creible esa locura. La opera acaba con la maravillosa muerte de Edgardo, aunque suene gracioso, su escena de muerte es una belleza…

Algunas Lucias…

 La Divina Maria Callas

 La Stupenda Joan Sutherland

 Natalie Dessay

 Anna Moffo

 Mariella Devia

 Renata Scotto

 Edita Gruberova

 Beverly Sills

Grabaciones

Maria Callas, Giuseppe di Stefano, Tito Gobbi, Rafaelle Arie. Orquesta del Mayo Musical Florentino dirigida por Tullio Serafin (1953)

Horror, cuando uno acaba de escuchar esta grabación, sabe que ha perdido años de vida. Y es que no podían haber elegido peores acompañantes para la Divina en su primera grabación en disco, Pippo di Stefano hace una deplorable interpretación de su Edgardo y Tito Gobbi es un indescriptible Enrico, sin una nota cantada en toda la grabación, las hay berreadas, las hay ladradas, pero no existe canto. La Divina, esta, pues así, divina. Son sus años jóvenes, una voz intacta, penetrante, una concepción psicológica muy importante del papel, y eso se nota a la hora de su interpretación. Deplorable a no ser por la Callas, que esta divina. A propósito, Callas tiene una grabación en directo en 1955, con los mismos medios que en el 53, pero con un Pippo que ha mejorado bastante y un Rolando Panerai que es Dios respecto a Gobbi.

Joan Sutherland, Luciano Pavarotti, Sherill Milnes, Nicolai Ghiaurov. Orquesta de la RHO dirigida por Richard Bonynge.

El mito Sutherland nació en 1959, tras una espectacular Lucia di Lammermoor, y paseó el rol por los mejores teatros del mundo, hasta despedirse de él, pasados los 60, el el Liceu barcelonés. En esta Lucia, Sutherland muestra su arsenal de trucos belcantistas, una voz ensanchada y una dicción un poco así. Pavarotti es un dechado de virtudes, se encuentra en el cenit vocal, y resuelve muy bien su interpretación. Milnes no acaba de estar cómodo en su papel y Ghiaurov hace un Raimondo de lujo. Sutherland grabó en su juventud la opera, con Cesare Siepi, Robert Merrill y Renato Cioni, haciendo un maravilloso trabajo, y jodiendo el tal Cioni, una versión que bien podria ser mítica, de no estar él.

Beverly Sills, Carlo Bergonzi, Piero Cappuccilli, Justino Diaz. London Symphony Orchestra dirigida por Thomas Schippers

La gran cantante norteamericana Beverly Sills grabó esta ópera cuando estaba en plenas facultades, porque con el tiempo adquirió un molesto vibrato, alcanzando una serie de cotas belcantistas dificilmente superables. Trinos, escalas, arpegios, absolutamente todo lo tiene la Sills en esta grabación, si bien el grave es endeble, lo sombrea y apenas se nota. El gigante italiano Carlo Bergonzi, graba uno de los mejores Edgardos de la discografía, y el enorme baritono Piero Cappuccilli sienta catedra con un Enrico verdaderamente malvado, y que no ha sido superado aún. Justino Diaz no es Ghiaurov, y su timbre esta abaritonado, pero se deja oir como Raimondo. Schippers dirige con maestria.

Existe numerosas Lucias grabadas en DVD. Las de Renata Scotto en Tokyo en los 60 y la de Mariella Devia en los 80 en la Scala son buenas referencias. A evitar a toda costa, las versiones de las sopranos canarios de la preguerra, Lily Pons o Mado Robin, espectaculares en la coloratura, pero pobres y escasas de medios en el resto. Como curiosidad, Mado Robin cierra su escena de la locura, con un espectacular Sib5, que levanta la boina.

Una maravillosa opera





Nicolai Ghiaurov

4 11 2007

Para aquellos que no esten familiarizados con este nombre, no me extrañaría nada, explicaré quien es.

Nicolai Ghiaurov ha sido uno de los mejores bajos de la historia. Voz moldeable, amplia, con bonito vibrato y con un timbre aterciopelado . Nace en 1929 en Bulgaria, y no da muestras de su enorme voz hasta que llega al ejercito, donde impresiona por su potencia a la hora de cantar las marchas militares.  Se marcha de su ciudad para estudiar canto, y debuta en Moscú con el Don Basilio rossiniano de “El barbero de Sevilla” con el que realiza una divertida y simpática interpretación. Ya en la Europa capitalista, canta en los teatros más afamados. Canta junto a Maria Callas la Medea scagliera del año 61, junto a Giulietta Simionato o Jon Vickers.

 A partir de ahí, su carrera subirá en una espiral de éxito que no acabará hasta su retirada. En 1962, encabeza en la Scala de Milan la versión italiana de Les Huguenots meyerbeerianos con Franco Corelli, Joan Sutherland, Giulietta Simionato y Fiorenza Cossotto.

Graba en 1965 un personaje clave en su vida operistica, y quizá con el que más respeto se ganó. Sir Georg Solti le contrata para cantar el Felipe II de la opera de Verdi “Don Carlo”. Hace una verdadera creación, y junto a Martti Talvela, el otro grandisimo bajo encargado de dar vida al Gran Inquisidor, forma una pareja inolvidable.  Un tiempo más tarde graba junto a Karajan otro de sus papeles más recordados, el Boris Godunov de Mussorgsky, junto a Talvela haciendo el Pimen.

 Añade a su repertorio el Don Giovanni de la opera mozartiana del mismo nombre, y comienza su labor discográfica con Joan Sutherland, grabando el Faust de Gounod junto a Franco Corelli, con la que grabará I Puritani, Lucia di Lammermoor o Il Trovatore además de una tardía “La Sonnambula” de Bellini, todas estas junto al gran tenor Luciano Pavarotti.

 Sus Banquo del Macbeth verdiano o su Fiesco del Simón Boccanegra son totémicos y una referencia imprescindible a la hora de la interpretación. Sienta catedra así mismo con el Colline de La Boheme pucciniana o con el escueto pero memorable Ramfis de Aída.

Mantiene su actividad profesional durante todos los 80, aunque su voz fue progresivamente perdiendo brillantez, empezaron los sonidos feos y un vibrato que fue descontrolandose cada vez más. Aunque nunca perdió su magnifica capacidad actoral y su respeto en escena. Casado desde 1978 con la grandísima soprano italiana Mirella Freni, Don Nicolai Ghiaurov falleció en 2004 en un hospital de Modena, lugar donde vivía con la soprano y cerca de su íntimo Pavarotti, de un ataque al corazón, tras estar tres semanas hospitalizado. Se apagó así, una de las mejores voces de la historia de la opera, y particularmente, el mejor cantante que yo haya escuchado.

 Como Felipe II en Don Carlo:

Como Boris Godunov en la opera del mismo nombre:





Abriendo la tasca

4 11 2007

Queridos niños/as

 Hoy presento este nuevo WordPress. No servirá para mucho más que escribir pequeñas notas, experiencias o erratas. Sin más comenzamos