Turandot, la última gema de Puccini.

9 01 2008

Fue Turandot la última ópera escrita por el gran Giacomo Puccini, ópera que no llegó a terminar, trabajo realizado por su discípulo Franco Alfano. Turandot se diferencia completamente del resto de las óperas del maestro de Luca, por su modernidad, fuera del ideal normal pucciniano, su estilo, su trama y su carencia de números solistas. Verdadera ópera del siglo XX.

El argumento

El emperador Altoum quiere que su hija, Turandot, se case. Ella se niega: años atrás una antepasada suya (la princesa Lou-Ling) ha sido seducida y abandonada por un prícipe extranjero, y ella ha decidido vengarla. Así, acepta casarse con aquel príncipe que descubra 3 enigmas que ella propone, pero aquel que se presente y no adivine los enigmas, pierde la cabeza. Así, ya 13 príncipes han perdido la cabeza, y se ha instaurado un régimen de terror. Altoum está ya resignado a ver desaparecer su dinastia, pero llega un príncipe desconocido (Calaf, hijo de Timur, rey de un reino que el imperio de Altoum ha conquistado, refugiado de incógnito en Pekín), que pide presentarse para los enigmas. En vano Ping, Pong y Pang, ministros del reino, la esclava Liù (lazarillo del ciego Timur) y el mismo Altoum tratan de desalentar al príncipe desconocido: el quiere a Turandot, y se presentará a resolver los enigmas. Así lo hace, y termina descubriendo los tres enigmas de la princesa: la esperanza, la sangre y Turandot. Vencida, Turandot sin embargo no se resigna. Reclama a su padre la salve de su destino, pero Altoum es implacable. Sin embargo, el príncipe desconocido no la quiere forzada junto a él, la quiere ardiente de amor. Así, propone a la princesa un último enigma: ella no sabe su nombre; si antes de la aurora logra descubrirlo, con la aurora él morirá. Turandot acepta el nuevo desafío, y lanza a sus esbirros como perros de cacería a buscar el nombre del extranjero. Ping, Pong y Pang intentan disuadir al príncipe nuevamente, le ofrecen mujeres, joyas y poder, a cambio de que desista, pero él solo quiere a Turandot. Finalmente, alguien ha visto a la mañana al príncipe hablar en la plaza con Timur y Liù, y son traídos para ser torturados. Liù, para evitar que torturen al viejo rey, dice ser la única que sabe el nombre del desconocido, pero es su profunda delicia saberlo y poseerlo ella sola. La tortura continúa, y las fuerzas de Liù flaquean. Presagia a Turandot que antes de la aurora ella también va a amar al príncipe, y antes de que el dolor sea tanto que termine por traicionarla, se suicida. Conmocionados, todos se retiran. A Calaf ya nada le importa. Besa a Turandot, para luego decirle su nombre: Calaf, hijo de Timur. Turandot, triunfal, se presenta ante su padre, con la aurora. Pero la calidez del beso de Calaf ha derretido el hielo del corazón de la princesa. Conoce el nombre del extranjero: es Amor.

Ópera con grandes números corales, y dos best-sellers de la historia de la ópera: “Signore Ascolta” cantada por Liu y el archiconocido y repetitivo “Nessun dorma”. El personaje de Turandot, de gran dificultad tecnica, es normalmente abordado por sopranos de gran extensión, con una buena zona grave y con un agudo apabullante.

Calaf es interpretado normalmente por tenores spinto, de gran robustez y agudo chispeante y Liu por sopranos líricas.

Las versiones

Birgit Nilsson, Franco Corelli, Renata Scotto, Bonaldo Giaotti, Piero de Palma. Orquesta y coro de la ópera de Roma, dirigidos por Francisco Molinari-Pradelli.

Birgit Nilsson, fue una de las más grandes sopranos wagnerianas, o dramáticas, de la historia y se mueve como pez en el agua en un papel que domina como es el de Turandot, y se nota. Se muestra segura y su registro agudo es increible.  A su lado no desmerecen ni Franco Corelli, uno de los Calaf por antonomásia, que olvida por un momento su caprinismo, y una Renata Scotto que adopta un tono frígido al papel y no le da demasiada morbidez. Molinari-Pradelli no encuentra la formula y la orquesta suena ruidosa y los coros desacompasados. Buena elección. Birgit Nilsson tiene otra toma de estudio, con la exquisita Liu de Renata Tebaldi y el lírico y platíneo Calaf de Jussi Bjorling, lastima que Bjorling este en esa toma un poco desgastado, dirige Leissendorf con presteza.

Joan Sutherland, Luciano Pavarotti, Montserrat Caballé, Nicolai Ghiaurov. LPO dirigida por Zubin Mehta.

Nunca cantó la Stupenda el rol en la escena, pero nos dejó su impactante visión del papel en disco. A priori no es un papel afortunado para ella, belcantista nata y alejada por completo del verismo, pero a medida que se escucha su Turandot, se le va tomando forma, hasta construir un poderoso retrato de la princesa china. Alejada de la dirección, muchas veces autocomplaciente de su marido, Sutherland dirigida en esta toma por el indio Mehta, se muestra mucho más idiomática de lo que estamos acostumbrados y realiza  una gran interpretación. Luciano Pavarotti canta un apasionado y bello Calaf, y toma suya el aria “Nessun dorma”, que paseará de estadio en estadio años más tarde, cuando la decadencia haya comenzado. Montserrat Caballé, es una de las mejores Liu, sino la mejor Liu, de toda la discografía, y aqui lo demuestra con creces. Fila y apiana de forma espectacular su “Signore ascolta” y se muestra angelical el resto de la obra, sobresaliente. Es Timur un personaje ingrato, muchas veces mal realizado, pero aqui tenemos al grandisimo bajo Nicolai Ghiaurov que saca petróleo de tan limitado personaje. Zubin Mehta dirige con maestria a su orquesta.

Maria Callas, Elisabeth Schwarzkopf, Eugenio Fernandi, Nicola Zaccaria. Orquesta y coro del Teatro alla Scala de Milan dirigido por Tullio Serafin.

La gran Callas había cantado la Turandot en sus años jóvenes, y aquí la encontramos en plenitud vocal, con cierta tirantez en el agudo, que ya suena metálico y descastado y un vibrato que empieza a estar descontrolado. A priori no buena Turandot. Elisabeth Schwarzkopf, exímia mozartiana y straussiana y quizá una de las más grandes cantantes de la historia, no termina de encontrarse a gusto con la Liu, y termina creando un personaje ñoño, fuera de lugar y poco idomático. Eugenio Fernandi es un cantante muy mediocre, y en eso se mueve su Calaf, en la mediocridad.  Zaccaria  es un polivalente Timur. Serafin dirige con presteza a su orquesta.

Katia Ricciarelli, Plácido Domingo, Barbara Hendricks, Ruggero Raimondi. Wiener Philarmoniker dirigida por Herbert Von Karajan.

Una de las Turandot más surrealistas de la história del disco. Katia Ricciarelli, una de las niñas bonitas de Karajan, es una soprano lírica justita, pero aqui se encuentra en la inabarcable Turandot, de la que hace una parodia, y da pena pensar en ello, siendo la propia Ricciarelli una Liu muy satisfactoria. Plácido Domingo, otro de los fenómenos discográficos más grandes de la histórica, graba un indescriptible Calaf, papel que le queda grande. Barbara Hendricks hace una insípida Liu y Ruggero Raimondi, tiene las notas, pero no es Calaf. Karajan se da una pasada espectacular.

Montserrat Caballé, Josep Carreras, Mirella Freni. Orsquesta Filarmónica de Estrasburgo dirigida por Alain Lombard.

Caballé, como ya hemos dicho, fue una de las más grandes Liu, pero el papel de Turandot se le atragantó en este disco. No se muestra cómoda y el agudo suena tirante, mucho mejor en los directos con Pavarotti en San Francisco o con Giacomoni en Londres. Carreras en otro rol que le queda grande, se muestra inseguro, pero luce su bonita voz, y Mirella Freni compone una conmovedora Liu. Lombard no esta ni bien ni mal. Poco recomendable

No olvidemos a otras grandes Turandot, como la grandisima soprano bulgara Ghena Dimitrova, la enorme Eva Marton, la espectacular Inge Bhork. Calaf tan solventes como Carlo Bergonzi o Mario del Mónaco o Liu tan conmovedoras como Mirella Freni o Renata Tebaldi

 


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Un comentario

10 12 2008
manuel

Sólo añadiré a tu comentario que Nilsson es y será la Turandot de referencia, seguida -no establezco ninguna prelación en los siguientes nombres- de Dimitrova, Nilsson o la Borkh-gran turandot discográfica-.
Es una pena que Callas grabara la turandot en ese año 1957 , ya que entonces estaríamos ante la mejor Turandot de todos los tiempos, compartiendo el podio y estableciendo una diarquía con Nilsson. Ni en sus mejores años puede compararse en potencia a la Nilsson , cuya voz grandísima y agudos -con punta, como comentan los especialistas- hace que vocalmente sea casi imposible superarla. Pero Callas, seguro que siendo en los cuarenta vocalmente casi inatacable, le da vueltas a la sueca en lo que es puro drama.
Caballé nunca fue y ni será una Turandot de referencia, sólo puede tenerla en mente sus mas acérrimos fans. De todos modos, hay que reconocerle que en determinadas partes está bastante convincente, pero en lo que es la versión en estudio , sus agudos suenan forzadetes, aunque tampoco es que haga un fiasco de Turandot, como la Katia R., simplemente , opino que es una atendible y por momentos interesante Turandot , dramáticamente muy convincente en San Francisco, pero que hace una Turandot al estilo Sutherland: lírica, muy lírica.

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