El triunfo de la coloratura: la Stupenda en estado puro

5 08 2008

La más grande, la Stupenda Sutherland, nos acojona con sus impresionantes capacidades, y nos enseña, como se debe cantar. Un impresionante “Non sei capace” mozartiano

 

BRAVA





Juandi se rila

2 08 2008

 

El astro peruano cancela sus Rigoletto’s en Madrid y aparca el rol sine die

El tenor peruano Juan Diego Flórez ha anunciado hoy que tendrá que posponer su compromiso con el Teatro Real de Madrid para cantar ‘Rigoletto’, de Giuseppe Verdi, al no encontrarse en el momento de vocalidad apropiado para esa interpretación.

‘Siempre he pensado que de Verdi cantaré únicamente ‘Rigoletto’, sólo que ahora es demasiado prematuro’, ha señalado el cantante durante la rueda de prensa de presentación de la gala lírica que ofrecerá mañana junto a la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) en el XXII Festival Internacional de Música Castell de Peralada (Girona).

La actuación del tenor lírico ligero, experto en Rossini, Bellini y Donizetti, como Duque de Mantua en el Real, estaba prevista para los meses de mayo o junio de 2009, en el programa de la próxima temporada del teatro y se anunció como uno de los grandes atractivos de la programación de la próxima temporada.

Flórez ha cantado recientemente ‘Rigoletto’ en Dresde y al principio ha reconocido que le ‘costó’, por tener que forzar la voz tras haber protagonizado una gira de conciertos con otros programas.

Anteriormente, el tenor sólo había cantado ‘Rigoletto’ en un pequeño teatro de Lima en donde ‘no estaba incómodo’, y aunque su interpretación en un teatro grande en Dresde ‘no fue mal’ prefiere no cantarla hasta que se sienta más cómodo interpretando esa ópera en un montaje con dirección escénica.

Flórez ha dicho ser ‘bastante autocrítico’ consigo mismo y ello hace que toda su presión y responsabilidad ’sea siempre para mejorar’.

http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/florez-teatro-real-rigoletto-2660958.htm





Agamemnon! Agamemnon! Wo bist du, Vater?

9 07 2008

Esto es el primer monólogo de Elektra, un personaje de enorme exigencia que obliga a la soprano a estar el 95%  de la obra en escena, aquí tres de las más grandes Elektras de todos los tiempos nos dan una muestra de su arte. Atención a la Varnay y a la actuación de Rysanek.

 

Birgit Nilsson

Leonie Rysanek

Astrid Varnay

 

ELEKTRA
Allein! Weh, ganz allein.
Der Vater fort,
hinabgescheucht
in seine kalten Klüfte…

(Gegen den Boden.)

Agamemnon! Agamemnon!
Wo bist du, Vater?
Hast du nicht die Kraft,
dein Angesicht herauf
zu mir zu schleppen?.
Es ist die Stunde,
unsre Stunde ist’s,
die Stunde, wo sie dich
geschlachtet haben,
dein Weib und der mit ihr
in einem Bette,
in deinem königlichen Bette schläft.
Sie schlugen dich im Bade tot,
dein Blut rann über deine Augen,
und das Bad dampfte
von deinem Blut. Da nahm er dich,
der Feige, bei den Schultern,
zerrte dich hinaus aus dem Gemach,
den Kopf voraus,
die Beine schleifend hinterher:
dein Auge, das starre, offne,
sah herein ins Haus.
So kommst du wieder,
setzets Fuß vor Fuß
und stehst auf einmal da,
die beiden Augen weit offen,
und ein königlicher Reif von Purpur
ist um deine Stirn,
des speist sich aus des Hauptes
offner Wunde.
Agamemnon! Vater!.
Ich will dich sehn,
laß mich heute nicht allein!.
Nur so wie gestern,
wie ein Schatten,
dort im Mauerwinkel zeig dich
deinem Kind!
Vater! Agamemnon!
Dein Tag wird kommen!
Von den Sternen stürzt
alle Zeit herab,
so wird das Blut aus hundert Kehlen
stürzen auf dein Grab!.
So wie aus ungeworfnen Krügen
wird’s aus den
gebundnen Mördern fließen,
und in einem Schwall,
in einem geschwollnen Bach wird
ihres Lebens Leben
aus ihnen stürzen,
und wir schlachten dir die Rosse,
die im Hause sind,
wir treiben sie vor
dem Grab zusammen,
und sie ahnen den Tod und wiehern
in die Todesluft und sterben.
Und wir schlachten dir die Hunde,
die dir die Füße leckten,
die mit dir gejagt,
denen du die Bissen hinwarfst,
darum muß ihr Blut hinab,
um dir zu Dienst zu sein, und wir,
wir, dein Blut, dein Sohn Orest
und deine Töchter, wir drei,
wenn alles dies vollbracht
und Purpurgezelte aufgerichtet sind,
vom Dunst des Blutes,
den die Sonne nach sich zieht,
dann tanzen wir, dein Blut,
rings um dein Grab: und über
Leichen hin werd ich das Knie
hochheben Schritt für Schritt,
und die mich werden so tanzen sehn,
ja, die meinen Schatten von weitem
nur so werden tanzen sehn,
die werden sagen: einem großen
König wird hier ein großes Prunkfest
angestellt von seinem
Fleisch und Blut, und glücklich ist,
wer Kinder hat,
die um sein hohes Grab so
königliche Siegestänze tanzen!.
Agamemnon! Agamemnon!





La Stupenda tiene un accidente

7 07 2008

La Stupenda Sutherland, que ahora tiene 81 años, sufrió hace tres semanas un accidente en su casa de Suiza,  y en consecuencia se ha roto las dos piernas, noticia que ha trascendido este fin de semana. Su marido, el director de orquesta Richard Bonynge, ha vuelto a su Australia natal para dirigir una serie de representaciones en la Opera de Sidney, y las noticias dicen que el estado de Sutherland, es grave, dada su avanzada edad, pero no preocupante.

Deseamos que la Stupenda,  porque no decirlo, la mejor soprano del siglo XX, se recupere rapidamente y vuelva a su habitual ritmo de vida.





Y si tienes c*jones II

4 07 2008

Ayer, creo que fue ayer comentamos algunas de las peores grabaciones de la historia de la Operaaaa. Hoy seguimos. ¿Sus parece?

 

Vale, la pregunta es ¿qué vamos a esperar de una grabación donde Ricciarelli es la protagonista? Bien, no voy a responderme porque seria una bobada. Pero vamos, Katia querida, tú eres una soprano L-I-R-I-C-A, y bastante justita además, mi pregunta es ¿cómo te metiste a cantar Aida? un rol que te sobrepasa por arriba y por abajo, y además hija mida, un poco más sosa y te mueres de aburrimiento antes del O terra addioooooo. Hablemos de Domingo, que al fin y al cabo, fue un muy buen Radamés en los primeros 70, aquí su canto se mueve entre lo justito y lo pathetic. Hododoso, Plácido esta aquí hododoso. Leo Nucci, es un barítono que particularmente no me dice nada, a veces parece un tenor sin agudos, ya que pese a pertenecer  a la cuerda intermedia, sus graves siempre han sonado bastante huecos. Aquí es Amonasro, el padre de Aida y verdaderamente no destaca nada, esta ahi, cobró su dinero y se fue a comer spaguettis a casa. Ruggero Raimondi TOTALMENTE insuficiente como el Rey y Nicolai Ghiaurov en una franca decadencia como Ramfis, que no nos puede hacer olvidar, su sanguinario sacerdote de 10 años atras, con Muti y un Domingo en plena forma. En el plano de los salvados estan dos mujeres, dos mezzos, la rusa Helena Obraztsova que nos presenta una sensualísima Amneris, con ese canto tan lleno de imperfecciones, pero que es hasta excitante, la señorita Lucia Valentini Terrani, (cuantísimo dinero le pagarían) es la sacerdotisa del I acto, esa que cuando estan saludando, ya se ha ido a casa. Abbado me imagino que tendría que pagar algún arreglo en su chalé para aceptar esta empresa.

Uno ve la portada, y ve el nombre de la opera: TURANDOT, y más abajo lee un nombre: Katia Ricciarelli, y entonces la mente bien pensante del que escucha dice: será Liú. Los cojones. Katia será Turandot, con un par y con muchos micros. Aquí no acaba todo, el nombre que está al lado del de Katia es el de Plácido Domingo, que dices, será Pang. ERROR, será Calaf, vamos mejorando. Pasemos a la fila de abajo, Barbara Hendricks, cuando uno lee ese nombre dice, será la que traía los cafés, y que le estan agradecidos. TERCER ERROR: será Liú. Luego vemos a Rugidos Raimondi y decimos, este es Timur fijo, lo es. ¿A qué persona se le pudo ocurrir semejante cast de los horrores para una de las óperas más dificiles del repertorio? al gran Herbert Von Karajan, que dirige de forma espectacular a su disciplinada orquesta, con unos sonidos impresionantes, y además que esta ayudado por la fantástica toma de sonido. Pero ¿qué importa la orquesta, si los cantantes son esos? Quiero decir, nunca he entendido como Ricciarelli estuvo tantos años arriba, su voz no daba para mucho, y encima grabó y cantó una serie de papeles que son impensables para ella. Plácido Domingo ha sido un buen tenor, eso es innegable, pero coño, NO TIENE VOZ PARA CALAF, es decir, la tesitura aguda y lírica, le viene estupendamente a una voz como la de Pavarotti, o una voz sin los agudos estrangulados como la de Corelli, Domingo que sufre como un martir cuando subimos más arriba del Sib3, pues ya me direis. Un Horror. Barbara Hendricks, es otra mujer que no he entendido como hizo carrera en la ópera, tiene una voz mínima, y en directo también, que para lieder esta bien, pero una Liu, que tiene una orquestación aún más densa que la de Turandot, ya me diran. Raimondi es otro de los camelos de los últimos 30 años, no tiene voz ni de bajo, ni de barítono, no obstante ha copado casi todos los papeles del repertorio. La grabación esta sostenida por la dirección de Karajan y por el nutrido grupo de secundarios, entre los que nos encontramos al gran, en sus dias jovenes, Francisco Araiza.

No se ve muy bien que digamos la imagen, pero bueno, se hacen una idea, y la anotan en su zona de imagenes para huir de ella como de la peste. Levine, sempiterno director, que aqui no hace nada nuevo con la partitura rossiniana, nos aburre como nunca. Primer despropósito: Nicolai Gedda como el Conde Almaviva. Gedda no es un cantante que me guste especialmente, pero si ya le unimos el año de la grabación, 1975, con una voz avejentada y fea, aparte de estar fuera de estilo completamente, lo tenemos todo. Beverly Sills, me duele incluir a la Sills en una lista de malas grabaciones, y si bien ella no esta horrorosa, el paso del tiempo es patente, su vibrato esta descontrolado, y sus antaño espectaculares sobreagudos suenan aquí trémolos e hirientes. Sherrill Milnes es Fígaro, un Fígaro fuera de estilo, poco idiomático, pero amparado en una voz ámplia, resonante, de barítono agudo. Claro que si vemos el resto, es bastante desolador. Renato Capecchi, nopuedoconlavida, ni con sus bufonadas, ni con sus salidas de linea, vale que Bartolo no es un pedazo de personaje, pero coño, legato. Fedora Barbieri, SI FEDORA BARBIERI, la gran mezzo de los 50 y los 60, es Berta. Y bien quiso Barbieri reirse de sí misma, o tirar su prestigio por el suelo, porque su Berta es de juzgado de guardia, y su aria del II acto, ni te digo. Yo siempre he querido pensar que fue una manera de pasar el rato y reirse un poco, porque si esa actuación es en serio… Y ahora vamos con lo único medianamente bueno que tenemos en esta grabación, que es señores ni mas ni menos, que Ruggero Raimondi. Sí, Raimondi aquí esta muy bien como Don Basilio, aunque es triste que en una carrera de casi 40 años, tu mejor grabación sea un secundario buffo en una grabación de segunda fila…

¿El principe del Bel canto en una lista de peores grabaciones? ¿El sucesor de Kraus aquí? ¿COMOPUEDESERESO? pues es, porque quitandole a él, y con mis reservas ya que el buen señor no me hace ninguna gracia, el resto va de lo mediocre a lo malo, pasando por lo justito a lo criminal. Flórez, vale, no voy regalarle ni un momento más a este señor, esta bien y punto, su canto me emociona igual que comer una bolsa de pipas, pero hay que reconocerlo, es MUY bueno. Empezamos, Maria Bayo… que sí, que está muy de moda meterse con la Bayo, que las mariliendres del Real la abuchean y la aclaman a partes iguales. A mí particularmente no me hace mucha gracia en esta función, cala, en la misma “voce poco fa” cala, pero es la Bayo y punto, esta bien y es una soprano que puede llegar a gustarme, osea que no nos ensañaremos con ella. Viene el trio calavera, Pietro Spagnoli, basta, calla Spagnoli. Por el amor de la Stupenda, silencio. Ruggero Raimondi, antes le hemos dado un 8 por su buena actuación en ese Barbero, lo que nos presenta aquí es casi grotesco, graves inexistentes y una actuación caricaturesca y plena de bufonadas, una pena, ahora en el Real, es toda una figura, y se le bravea, quiero pensar que a lo que representa… Pero viene lo peor de lo peor. Bruno Praticó. Malo, malo, malo como la carne de cogote, horroroso, linea de canto nula, cualquier reproche que exista, puede hacersele a este señor, que no se aún como canta, y no se a que sordo le interesa que siga en los principales teatros. En el lado bueno, tenemos a la Berta de Susana Cordón, divertida y bien cantada a la vez, estupenda. La puesta en escena de Sagi, digamos que es “especial”





Y si tienes c*jones lo escuchas…

3 07 2008

Mucho se ha hablado en este blog sobre grabaciones, ya sean de estudio o “live”, normalmente hemos hablado de las grabaciones buenas, hoy vamos a darnos una vuelta por el museo de los horrores…

 

Empezamos

Bien, una grabación que ya de por sí incluye a Levine, un director chusco y funcional, debe tirarnos hacia atras. Esto solo empieza en la trompetera y ruidosa dirección del  americano, porque por el medio tenemos al Rigoletto de Vladimir Chernov, que no molesta ni hace demasiado ruido, pero siempre esta presente, y tenemos a la pareja protagonista y de enamorados, Cheryl Studer como Gilda y Luciano Pavarotti como il Duca. Studer es una de las sopranos que más arriba estan en mi odiómetro, era una voz que en principio podría ser interesante, peeeeeeeeeeeeeero, le pudo la ambición y termino en menos de 8 años con la voz destrozada, pero eso sí, con un amplísimo repertorio, que nunca hizo bien. Aquí nos presenta una Gilda insufrible, con un vibrato sismográfico y unas subidas al agudo convertidas en puros chillidos. Nadie puede dudar de la calidad del Duca de Pavarotti, un papel en el que se encontraba cómodo por la elevada tesitura y en el que reinó durante mucho tiempo, con el permiso de Alfredo Kraus y Carlo Bergonzi. Pero hablamos de los años 70, un timbre jóven, fresco y de insultante belleza, aquí, estamos en los 90, los excesos de Pavarotti han pasado factura, y nos muestra una voz marchita, sin un ápice de la belleza anterior y destemplado, terrorífico. Por lo menos nos ahorra las subidas al agudo, que si ya en los 80, y en estudio eran forzadas… Un espanto

 

Pero es que el trio Pavarotti-Studer-Levine no se conformó solo con Rigoletto, fue un paso más allá y con la colaboración inestimable del barítono español Joan Pons, obraron el milagro. Otra dirección chusca y de extrarradio del Maestro que lleva más de 30 años como director musical de uno de los teatros más importantes del mundo, como es el MET. Pavarotti es un Alfredo ya mayor, timbre avejentado pero sobretodo, sin ninguna pasión e interés, parece un oficinista esperando a que acabe su turno. Studer, en su cruzada “cantaré más papeles que nadie y en menos tiempo” nos muestra OTRA VEZ su amplísiiiiiiiiimo vibrato y sus molestísimas mañas, que hacen de su Violetta un papel que estamos deseando que muera rapido y dolorosamente. Joan Pons, siempre he tenido curiosidad por como ha sido esta voz una de las más importantes de los últimos 20 años, nos hace un Germont indescriptible, tanto que no tengo palabras para expresar lo que siento. Dejemoslo ahí.

 

Y como no podía salir en un museo de los horrores una grabación con Fernando Corena… ahí la tenemos. Corena, supuesto bajo, es una de las voces más horrorosa de la historia de este mundillo del canto. En sí, en otras palabras, más malo que la carne de caballo. Bufonada tras otra, linea de canto inexistente, no hablemos de registros por el amor de Dios que me meo toda, el horror personificado. Aunque no se el por qué de la OMNISCIENTE presencia de este destajista en la mayoria de las grabaciones de la DECCA durante 30 años. Y es impresionante ver, como una voz de semejante calibre, pudo interpretar papeles casi protagonistas, como es el Leporello en el Don Giovanni, el conde Rodolfo en La Sonnambula, junto a una IMPRESIONANTE Joan Sutherland, o este mismo Don Pasquale. Que es una comedia, sí, por el descojono que produce ver al señor Corena de protagonista y “cantando” como “canta”. Ella es Graziella Sciutti, otra de las sopranos que más arriba esta en mi odiómetro personal, una voz pequeña, casi ratuna, y lo peor, MÁS cursi que un sombrero rosa. Ya venía de destrozar una parte de verdadera “zorra” como es Zerlina, y nos ofrece aquí una edulcoradísima versión. Tanto Krause como Malatesta como Oncina como Ernesto estan bien, no hay queja, el primero es un buen barítono y el segundo un tenor que con sus limitaciones hizo una buena carrera. Pero a huir de ella como de la peste debido al señor Corena y a la sita Sciutti.

Conste que Carreras no esta mal, al reves, hace un Turiddu hasta convicente y como Canio no molesta mucho, pero tenemos dos problemas: Montserrat Caballé y Renata Scotto, dos enormes sopranos, pero COÑO en su repertorio. Ver a Caballé de Santuzza, da verdadero miedo. No puede ni por asomo con la tesitura, tira del petto para darle mayor fuste a unos graves de los que carece, y por si fuera poco, utiliza esa voz tan alla “Caballé” una mezcla entre petto y piangendo para completar una actuación desastrosa. Scotto, es una voz dificil la de Scotto, y que a mí particularmente ME ENCANTA, pero como Nedda, pues… Quiero decir, a Scotto, como a muchas, al final, bueno y no tan final, que este Pagliacci es de principios de los 80, se les fue la pelota. Scotto, una lírico ligera que termino con un centro más grande a costa de sacrificar un registro agudo, que fue cada vez más aristado e hiriente, tenía además un caracter muy dificil, que no pega nada con Nedda. Su Nedda además es estridente y esta lastrada por los ritmos que le impone un Muti decidido a limpiar la partitura de toda tradición veristoide, y que se carga al fin y al cabo, el interés de la grabación. Aparte de los cantantes, la culpa de que estas grabaciones hagan agua, la tiene el señor Riccardo Muti, que en su cruzada por la ortodoxia canora, nos quita cosas interesantes.

Y volvemos a meternos con Muti. Tres patas pa un banco, Eaglen, Mei y TACHAN TACHAN La Scola. Eaglen nunca ha sido una gran soprano, y si ha sobresalido en algo, muy poco, ha sido en el territorio wagneriano, y Wagner es a Bellini como un huevo a una castaña. Chillidos en el agudo, caladas, coloratura nula (¿UNA NORMA SIN COLORATURA?) y demás lindezas nos ofrece Eaglen, además lastrada por el pesadíiiiiiiiiiiiiisimo ritmo que impone Muti y que la destroza sin piedad. Eva Mei es una soprano de coloratura, y es muy cursi y relamida. La tradición exije una soprano para Norma, una mezzo para Adalgisa, no para Muti, cuyo intento de una Norma con dos sopranos podría haber estado bien, si hubiera escogido mejor el cast. ¿Como esta Eva Mei? pues fuera de sitio, como va a estar. Pero falta el plato fuerte, el movidote del asunto, falta el gran Vincezo La Scola, un tio que empezó de lírico, cantando Ducas y demás, a cantar spintos, y así le ha ido, y así le va en esta versión, en la que…. ay madre. Oroveso era tan insulso que no merece la pena ni que le nombremos. Bonita forma esta de Muti de destrozar una de las piedras angulares del belcanto.

 

No, si ya me hago cargo de que hasta la portada asusta, pero es lo que hay. En pleno éxito español en 1992, con la organización de las olimpiadas en Barcelona y la Expo de Sevilla, Plácido Domingo se propuso un reto: Homenajearé a Sevilla, aunque sea lo último que haga. Y así lo hizo, grabó para DG un “Hommage To Seville” en el que el mismo canta las partes de Almaviva y Fígaro del Barbiere rossiniano, pero no contento con eso, se metió en un estudio de grabación y… Bueno, lo primero que impacta, aparte de la portada, es ver el ilustrísimo nombre de un director tan venerado como es Claudio Abbado dirigiendo la empresa, cosa rara, muchos dineritus me imagino. Plácido Domingo de qué puede hacer… en efecto, el mismo será Fígaro, con dos cojones si señor. Que más da que tenga una coloratura absolutamente deficiente, que este hierático y muy poco/nada gracioso, el simple placer de escuchar el Fígaro de Domingo ya merece la pena. A su lado tenemos a Kathleen Battle, en la onda de rescatar las Rosinas jilgueritos que viven en el sobreagudo y que no ofrecen nada, y si ya tuviera un timbre agradable ya sería la leche. De Almaviva tenemos al inefable Frank Lopardo, que digo yo como un tio con esa voz tan FEA y que cantaba asin pudo hacer carrera… En el vagón de cola tenemos al Bartolo, del que no tengo recuerdo y al Basilio de Ruggero Raimondi, único papel que quizá hace bien, y que no dice mucho en su favor…

 

Para terminar, por hoy…

Aaaaaaaaahh que me da el ataque, Gilda, Violetta y ahora también Lucia cae en las garras de la Studer, que le hace un siete a la pobre y la deja más maltrecha de lo que estaba. No tengo valor para volver a colgar su “pazzia” pero es de las de mear y no echar ni gota. El resto se resuelve en lo mismo de antes. Sorprende y MUCHO ver a dos tios como Domingo y Pons en una opera belcantista, es algo asi como “Canio and Tonio goes to XIXth y bajan un tono” El Edgardo de Domingo es para oirlo,  solo hace falta ver como resuelve su duo del primer acto y como muere, con esos Si3 sacados con forceps, con un canto muscular y esforzadísimo. Qué podemos decir de Pons que no se haya dicho antes, pues mejor no decimos nada. Ramey es el único que quizá se defiende, pero es porque navega en su terreno, mientras los otros ya hace tiempo que se han ahogado. La dirección de Ion Marin no tiene nada reseñable

 

continuaremos





Edita Gruberova, una de cal y otra de arena

2 07 2008

 

Hay cosas que muchos cantantes actuales no tienen, longevidad vocal, las carreras acaban en 10 años, y si siguen, ofrecen una penosa imagen de lo que hace poco fue una buena voz, cuando lo es…

Pero actualmente siguen en la brecha, cantantes que hace 25/30 años también lo estaban. ¿Cuántos años lleva Plácido Domingo siendo primera figura? ¿Desde hace cuanto que Mariella Devia esta sobre las tablas? Tenemos otro caso, y es el que nos centra, Edita Gruberova, la diva eslovaca que tras 40 años en el escenario, y con los 60 pasados sigue ahí, en los principales teatros del panorama europeo y cosechando éxitos.

A Gruberova se la puede tachar de muchas cosas, de cursi, que lo es, de amanerada, que también lo es, de buscar el efectismo y el aplauso por encima de la partitura, que ahora también lo hace, pero no por eso podemos cerrar los ojos ante una de las más sorprendentes carreras musicales de los últimos 50 años.

Gruberova ha sido la reina indiscutible de el Mozart y el Strauss de coloratura hasta bien entrados los 90. ¿Alguien imagina otra Zerbinetta de la straussiana “Ariadne auf Naxos” que no sea ella? Si bien  ha tenido competidoras, Natalie Dessay la más firme y quizá la única que la iguala, otras más actuales, como Mosuc o Damrau, siguen sin encontrar ese ideal que representa la Gruberova. Además es un papel que Gruberova ha representado más de 200 veces.  No podemos olvidarnos de su Fiakermilli de la también straussiana Arabella.

En Mozart, sobresalen su Konstanze de “El rapto en el serrallo”, por encima de muchas otras, y de la que tenemos dos estupendos registros, uno en DVD y acompañada por un maravilloso Francisco Araiza y un no menos inspirado Martti Talvela bajo la dirección del legendario Karl Bohm, y un registro en estudio con Talvela y el siempre menospreciado Gosta Winbergh, que vale hizo un Ernesto horroroso con Muti, pero no va a estar penando toda la vida el hombre.

Pero “su” papel mozartiano es sin duda ninguna la malvada “Reina de la Noche” de “La Flauta Mágica” papel que mantuvo durante casi 10 años en repertorio, con la consabida dificultad del rol. Gruberova muestra una reina bastante más blanda que las de Deutekom y Moser y tampoco es una gran actriz, pero convence y de qué manera con sus sobreagudos. De su Reina tenemos varios registros en DVD, con Lucia Popp y Sawallisch dirigiendo y con Ileana Cotrubas y la maravillosa puesta en escena de Jean Pierre Ponelle.

Madame Herz de la corta y divertidísima “Der Schauspieldirektor” es importante pero en menor medida, lo canta habitualmente en Viena y lo pasa al disco con Kiri Te Kanawa como su contricante Madame Silberklang, pero es un registro bastante soso.

Su Donna Anna esta falta de graves, pero tampoco es un papel que le haga sufrir demasiado, lo canta con gran éxito en la Scala en los 80 y en Viena y Munich también en la decada de las hombreras

Hasta ahora la arena, pasemos a la cal. Gruberova es una soprano de coloratura pura y dura, es decir, un registro sobreagudo muy rico, de jóven, un registro central bastante planito y un registro grave practicamente inexistente, a todo esto se le junta a Gruberova un pequeño problema, su falta de vibrato, que da voluptuosidad al canto y mayor morbidez a las notas.

Pues esta falta de vibrato, será uno de los grandes problemas de Gruberova, en la segunda etapa de su carrera, dedicada de pleno al bel canto del siglo XIX. Innumerables los roles que la eslovaca ha interpretado, Lucia, Elvira, Adina, Amina, Marie, Semiramide, Maria di Rohan, Maria Stuarda, Anna Bolena, la Elisabetta del Devereux, Beatrice di Tenda, Norma, Rosina, Linda de Chamounix, Giulietta, el Oscar del Ballo in Maschera verdiano, Gilda, Violetta Valery y un largo etc…

No podemos hacer una visión papel por papel, pero si hablaremos de los más importantes, Lucia es un papel que aún, con más de 60 años, interpreta. Lo ha pasado al disco varias veces. Lucia ha sido su gran papel dentro del bel canto, y tiene sus seguidores, a mí personalmente es donde menos me gusta. Unicamente la veo cómoda en la altísima tesitura que le impone la escena de la locura. En el resto, y quitando en su escena del I acto, Gruberova pasa siempre de puntillas, haciendose notar solo en el sobreagudo de las cabalettas. Como ya hemos dicho, uno de sus grandes papeles, que no termina de llenarme. Una de sus grabaciones más famosas de la obra, la efectua junto a un maduro Alfredo Kraus, que tampoco esta excesivamente acertado y un mayor pero bien de medios Renato Bruson como el pérfido hermano de la loca escocesa, bajo la batuta de Nicola Rescigno. Sobreagudos y poco más.

Elvira de los Puritanos es otro papel que sigue cantando, la última vez hace dos semanas en Viena, y con el que vuelve a las Elviras practicamente jilgueros de la epoca precallasiana, no obstante, sus grabaciones de juventud estan muy bien.

La trilogía Tudor Donizettiana ha sido una de las que más fama le ha dado, y nos deja su buen hacer en sus grabaciones para su propio sello, Nightingale, o sus directos. Su Bolena del Liceu esta muy bien, así como su Elisabetta del Devereux, de la que tenemos un registro bastante actual y en la que vemos a una Gruberova, más mermada vocalmente, más actriz, y con bastante trucos. Su Maria Stuarda es gélida en cuanto a lo dramático, pero esta perfectamente cantada, y tiene además compañeros de excepción, como son Agnes Baltsa y Francisco Araiza, con el que también tiene una serie de Manon de Massenet que estan muy bien, para que vamos a mentir. Dentro de Verdi, será su Violetta, la que más aplausos tenga, aún no siendo un papel que sea para ella, y teniendo buenas noches, en el Liceu en los 80 con Kraus y Nucci, las comparte con otras noches horribles, con Shicoff y Zancanaro en DVD desde el Teatro de Venecia.

Quizá sus últimas incursiones en un repertorio belcantista más pesado, como Norma, donde naufraga por todos los lados o como su recientemente estrenada Lucrezia Borgia, sean más los caprichos de una diva, que ya puede permitirse lo que quiera, porque no tiene que demostrar nada, pero a largo plazo afearán una carrera, que podríamos decir que se ha movido entre la genialidad, los primeros 70 y 80, y la eficacia.





Ella…

18 06 2008

 

no es Callas, no es Sutherland, no es la tia Lizzie, simplemente es ELLA





Un descubrimiento: Magdalena Kozená

18 06 2008

Este afilado y bello rostro pertenece a una mezzo que por decirlo de una manera, acabo de redescubrir. Se trata de la checa Magdalena Kozená. Y no es que no supiera de ella, sino que estupidamente había dejado pasar esa voz. Mezzo dicen, quizá sí, quizá no. Desde luego no una mezzo como las habituales, porque Kozená, no tiene ese timbre grueso y denso de las mezzos verdianas, ni una gran potencia vocal, ni tampoco tiene esas agilidades espectaculares (y horrorosas) estilo CheChilia Bartoli. Es algo distinto, es clase, es distinción, es un timbre particularmente personal y  bello, que resalta por encima de la orquesta. Mucho más cómoda sin duda en el barroco, sin caer en autocomplacencias estilísticas,  la voz de Magdalena es PERFECTA para este género,  además hace un lied magnífico y  sus apariciones operísticas, aunque muy espaciadas siempre son bienvenidas.

Sus detractores se ensañan, voz enana, no se le oye más allá de la tercera fila, es mona… ( horrible y denigrante frase por cierto) pero quizá, es porque no se han parado a oir, esa voz eslava que sorprendentemente, yo soy más de octogenarias y fiambres, me ha encantado.

Aquí os dejo una cantata de Bach con Kozená y Gardiner dirigiendo. (que me haga esto una Bartoli, que no me lo creo)

Aquí con el “Oh! had I Jubal’s Lyre” que Doña Victoria de los Ángeles inmortalizó, y que tiene en Kozená otro buen exponente del barroco actual





Aída, Verdi se pone egipcio

26 01 2008

Grand-Ópera en todo su esplendor. Grandes coros, mucha escenografía, dorados por todas partes, y una historia de amor de fondo, así es Aída, la historia del enfrentamiento de dos mujeres, Aída, la esclava etiope y Amneris, la princesa e hija del Faraón, por el amor de Radamés, general victorioso egipcio y que ha conquistado Etiopía. Creada para la inauguración del Canal de Suez, se estrena con tremendo éxito en El Cairo en 1871.

El Argumento

Aída, una joven etíope esclava de los egipcios, vive en el palacio imperial de Memfis, al servicio de la princesa Amneris. Ambas están enamoradas de Radamés, el valeroso guerrero egipcio, mientras éste está enamorado de Aída. Las ordas Etíopes están atacando Egipto, y para combatirlas, el Rey de Egipto nombra a Radamés como el general que debe luchar con los invasores. Radamés va efectivamente al frente de las tropas egipcias, y logran vencer a los Etíopes, trayendo a Amonasro, el padre de Aída, y rey de los etíopes, entre los prisioneros, confundido con un montón de esclavos. El rey ofrece como premio a Radamés todo lo que él pida en ese día. Radamés quiere pedir la mano de Aída, y pide primero la liberación de todos los Etíopes, pero Ramfis, el Sumo Sacerdote egipcio, le advierte al guerrero y al Rey que son soldados valientes, y que se revelarán en cuanto sean liberados. Sin embargo, Radamés alega que muerto Amonasro (como lo creen), ya no hay quien quede para guiarlos. Ramfis pide que al menos quede como prisioneros Aída y su padre. El Faraón acepta, y antes de que Radamés pueda hacer nada, le ofrece también la mano de su hija en premio: Radamés algún día será rey de los egipcios. La noche anterior a su boda con Amneris, Radamés cita a Aída al borde del Nilo para proponerle un nuevo plan: guiará nuevamente al ejército egipcio contra los etíopes, y como premio pedirá su mano. Pero Aída es interceptada primero por su padre que le pide robe a Radamés el secreto de la posición de las tropas egipcias, para poder huír junto al resto de los esclavos, diciéndole que también pueden huír con Radamés, para ser felices en Etiopía. Aída acepta, y convence a su vez a Radamés de huir. Radamés, sin quererlo, se traiciona y revela el secreto, y tarde se da cuenta que Amonasro los está escuchando. Este se descubre como el rey de los etíopes, pero Amneris también los ha descubierto. Amonasro y Aída huyen, mientras Radamés, sabiéndose traidor (aunque sin intención), se entrega a los sacerdotes. Amneris está desesperada entonces porque Radamés será juzgado por traicion a la patria, y le ruega a Radamés que se disculpe, pero éste se niega: su intención no fue traicionar a Egipto, y no va a pedir disculpa por ello. Amneris le revela que en la huída solo han logrado matar a Amonasro, pero que Aída a huído, y Radamés espera que su amada pueda tener una vida feliz, aunque él sea ejecutado. El juicio se lleva acabo, y Radamés es condenado sin defenderse, a morir enterrado vivo. Amneris desespera y maldice a los Sacerdotes. Radamés es enterrado vivo, pero cuando ya todo está perdido, descubre que Aída enterada de la condena, se ha escabullido en la tumba antes de que la cierren. Así, Radamés y Aída mueren enterrados vivos juntos, mientras la torturada Amneris pide piedad a los dioses.

Llena de momento espectaculares, la ópera comienza con una piedra de toque para cualquier tenor que se precie, el aria de entrada de Radamés: “Celeste Aida”, con su dificil Si agudo final, que se toma en forte para ir apianando. Llegan Amneris y Aida, y dan el pequeño trio del primer acto. Aida romperá toda la grandiosidad de la ópera con un aria de soledad: Ritorna vincitor, en la que habla de como si Radamés vuelve victorioso de la conquista de Etiopía, su padre, el rey de los etíopes, caerá con él. Vuelve Amneris y cantan el duo: “Fu la sorte dell’armi a’tuoi funesta”, que precede a la marcha triunfal y a la presentación de Amonasro, padre de Aída, como prisionero. En el tercer acto se da la emotiva aria de Aída: “O patria mia”, el intentensísimo duo entre Aída y Amonasro, con la famosa frase “Dei faraoni tu sei la schiava!!” y más tarde el duo entre Aída y Radamés, en el cual Radamés le cuenta como salvarán su vida, y es prendido por Amneris y llevado a juicio. El cuarto acto, se inicia con la gran escena de Amneris, duo con Radamés, y el juicio de Radamés, donde la mezzo debe de imponerse por encima de una orquesta y un coro tronando. La escena final, nos regala uno de los mejores momentos de la historia de la ópera, el duo final de Aída y Radamés: su muerte.

Aída debe ser interpretada por una soprano lírica, Radamés por un spinto y Amneris por una mezzo, dramática o no. Amonasro por un barítono y Ramfis, el sádico sacerdote, por un bajo.

Las versiones

Zinka Milanov, Jussi Bjorling, Fedora Barbieri, Leonard Warren, Boris Christoff. Orquesta de la Ópera de Roma dirigida por Jonel Perlea.

Milanov, fue una de esas grandes sopranos del periodo de la preguerra, destacó en roles para líricas, o incluso para dramáticas, como puede ser Norma o La Gioconda, nos regala aquí una Aída matizada, un poco glótica, pero bien cantada. Bjorling es uno de los más grandes tenores de la historia, y aquí se sale como Radamés, con una voz lírica, para nada una voz spinto, lástima de que sea un “pan sin sal” y cante sin mucho sentimiento. Barbieri es una de las mejores mezzos de la historia, y aqui está jóven y lozana, no tiene ningún problema con sus escenas, y nos pone la carne de gallina con su escena del juicio. Qué decir de Warren, un cantante inteligentísimo,matizado y analítico y que nos ofrece aquí un Amonasro doliente. Christoff es otro de esos cantantes legendarios, un poco fuera de rol en su Ramfis, pero decente al fin y al cabo

Renata Tebaldi, Carlo Bergonzi, Giulietta Simionato, Cornell Macneil. Wiener Philarmoniker dirigida por Herbert Von Karajan.

El hecho de que Tebaldi haya sido una de las mejores Aídas de la historia, lo evidencia en esta grabación, un poco tardía, y con alguna nota calante y algunos fortes (ese do final del O patria mia), pero en la que esta soberbia de principio a fín, es un rol que domina, y eso se nota. Carlo Bergonzi, es EL tenor verdiano por excelencia, puede absolutamente con todos los peligros que plantea Radamés y sale victorioso haciendo un general egipcio elegante. Giulietta Simionato, la mejor Amneris de la história sin discusión, da una lección de como se debe cantar ese papel, y sienta catedra absolutamente. Cornell Macneil, es  un barítono magnífico, verdiano por excelencia, se muestra muy muy seguro en este Amonasro que clava de principio a fín. Karajan dirige de forma impresionante a a su orquesta, y en ocasiones la orquesta suena más fuerte que los cantantes.

Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Fiorenza Cossotto, Piero Cappuccilli, Nicolai Ghiaurov. OCV dirigida por Riccardo Muti.

Caballé nos presenta una Aída preciosista, poco importa el personaje, interesa la musicalidad y la adecuación vocal, y aquí Caballé esta inmensa, lastima de Aída, que se hace un poco sosa. Domingo hace un ardiente, pasional y adecuado Radamés, que no será superado por otras de sus grabaciones. Fiorenza Cossotto, sucesora natural de la GRAN Giulietta Simionato, nos presenta una Amneris fiera como pocas, impresionante. Cappuccilli esta muy bien, aunque no llega al nivel de otros Amonasros y Nicolai Ghiaurov presenta el Mejor Ramfis de la discografía.

Mirella Freni, Josep Carreras, Agnes Baltsa, Piero Cappuccilli, Ruggero Raimondi. Wiener Philarmoniker dirigida por Herbert Von Karajan.

Freni, no tiene la vocalidad necesaria para Aída, es un hecho, pero la rúbia de Módena se defiende muy muy bien en el papel. Carreras está en aquella época en la que creía que un lírico podía hacer spintos, y no sale del todo mal parado. Agnes Baltsa, tengo debilidad por esta mujer, esta muy bien, y si bien canta una Amneris de menos fuerza vocal que la de la Cossotto o la de la Simionato, lleva el papel a su territorio de lírica y ahí lo domina. Cappuccilli sigue igual de cumplidor, igual un poco más viejo, y el Ramfis de Raimondi, es insípido.

Leontyne Price, Jon Vickers, Rita Gorr, Robert Merrill, Giorgio Tozzi. Orquesta de la Ópera de Roma, dirigida por Sir Georg Solti.

Leontyne Price, hizo de Aída uno de sus caballos de batalla, y no es para menos, con esa voz, absolutamente sensual, aquí esta acompañada por un Vickers en estado de grácia, y con voz bellísima. La siempre menos preciada Rita Gorr, grandísima mezzo dramática belga, hace una interesantísima Amneris, nueva, desconocida, llena de ricos matices, una cosa impresionante. Merrill, ya esta un poco cascadete, su voz tiene zonas opacas y cavernosidades, pero sigue siendo un gran barítono y su Amonasro suena como lo que es, un rey sin corona. Tozzi hace un buen Ramfis. Solti dirige de forma estupenda, con abundancia de metales.

Maria Callas, Richard Tucker, Fedora Barbieri, Tito Gobbi, Giuseppe Modesti. Orquesta del Teatro alla Scala de Milano dirigida por Tullio Serafin.

Maria Callas fue una gran Aída, y en esta grabación del 55, esta en plenas facultades, aunque con cierta tirantez en el agudo. Richard Tucker, tiene mucho predicamento como tenor spinto, y lo merece por otra parte, pero a mi me parece amanerado y terriblemente verista, , nos da su visión personal de Radamés. Barbieri vuelve a clavar la Amneris, como unos pocos años antes con la Milanov, pero los años pasan para todos, y Barbieri hace cada vez más patente, el problema entre el grave y el agudo, con su característica voce di petto y el resto en la máscara. Gobbi, es quizá uno de los peores Amonasros de la discografía, con mucha diferencia. Serafin no tiene problemas con las huestes scaglieras

Gran opera, gran disfrute.

 Disfruten!